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Porque la transición energética va mucho más allá de la generación de energía limpia

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La transición energética no se trata solo de la producción de energía renovable: las oportunidades de inversión e ingresos se distribuyen en cuatro áreas diferentes, explican Mark Lacey, Alexander Monk y Felix Odey de Schroders.

La transición energética implica un cambio de un sistema basado en combustibles fósiles - petróleo, gas y carbón - a uno dominado por electricidad limpia y renovable. Su objetivo es reducir las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía para ayudar a cumplir los objetivos climáticos globales.

La generación de energía renovable es la parte más obvia de la transición energética. Sin embargo, es solo un aspecto del cambio. Hemos identificado cuatro áreas de inversión distintas. Además de la generación de energía renovable, se trata de almacenamiento de energía, infraestructura de transporte de electricidad y redes de transmisión y distribución.

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Fuente: Schroders, octubre de 2020

La transición es una oportunidad de inversión a largo plazo que transformará todo el sistema energético durante los próximos 30 años y más. El punto crucial es que para lograr los objetivos climáticos, se requerirán inversiones a lo largo de toda la cadena de valor, es decir, todas las áreas mencionadas anteriormente.

Dada la necesidad de inversión, es alentador ver a los gobiernos centrarse en una recuperación "verde" de la pandemia de Covid-19. Por ejemplo, la UE planea gastar 550.000 millones de euros en proyectos ecológicos durante los próximos siete años como parte de su plan de recuperación de Covid y su presupuesto 2021-27.

Los gráficos a continuación muestran la escala del desafío y la oportunidad. Muestran la inversión estimada necesaria para mantener el aumento de temperatura por debajo de 2 grados; la inversión planificada actual; y el valor de mercado de las cuatro áreas de inversión. Estos gráficos indican que la transición energética apenas está comenzando.

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¿Cuáles son las cuatro áreas de la transición energética?

1. Producción de energía limpia

Generar energía limpia es el primer paso de la transición. Esta es un área en la que ha habido y sigue habiendo un apoyo político significativo de los gobiernos en términos de subsidios y otras medidas para fomentar el crecimiento del mercado.

En consecuencia, la producción de electricidad limpia es quizás una de las áreas de inversión más avanzadas de la transición energética, pero aún queda un largo camino por recorrer.

Parece que la demanda aumentará a medida que disminuyan los costos. Las mejoras en la tecnología y las economías de escala significan que la energía renovable ahora es competitiva en costos con los combustibles fósiles, incluso sin subsidios. Y el deseo de los consumidores de tecnologías más respetuosas con las emisiones, como los vehículos eléctricos, seguramente impulsará el crecimiento de la generación de energía limpia.

El cambio a la generación de energía limpia claramente crea nuevas oportunidades para las empresas de servicios públicos con experiencia en energía renovable, así como para un grupo de pequeños productores independientes de energía (IPP) en rápido crecimiento que desarrollan y operan exclusivamente recursos renovables.

También se benefician las empresas que fabrican equipos de energía renovable, como turbinas eólicas y paneles solares.

Lejos de la electricidad renovable, el hidrógeno tiene un enorme potencial para ser un combustible clave en el corazón de una economía baja en carbono. Si bien la electricidad renovable resolverá una parte importante del rompecabezas de las emisiones globales, se necesitará una fuente de energía con mayor densidad de potencia y las propiedades químicas adecuadas para descarbonizar actividades como los procesos industriales pesados, la fabricación y la aviación.

El hidrógeno puede solucionar este problema dada su densidad energética, versatilidad y reactividad química y el hecho de que cuando se quema no emite CO2. El hidrógeno puede hacer casi todo lo que hace el gas natural en la economía actual y también puede reemplazar muchos de los usos del sector no energético para el carbón y el petróleo.

Sin embargo, a diferencia de la energía eólica y solar, todavía es mucho más caro producir hidrógeno verde que las alternativas más intensivas en carbono. Esto podría cambiar en los próximos años con la UE, Japón, Corea y Estados Unidos apuntando a un mayor uso de hidrógeno limpio en sus economías.

2. Transmisión y distribución

La generación de energía a partir de fuentes renovables como la eólica y la solar conlleva algunos desafíos específicos. El principal de ellos es que los lugares con las mejores características para la generación renovable, como vientos fuertes o altos niveles de radiación solar, a menudo no son lugares donde se necesita energía.

Estados Unidos es un ejemplo de ello: el "cinturón de viento" está en el centro del país, pero la mayor parte de la población vive en las costas. Mientras tanto, los parques eólicos marinos presentan sus propios desafíos. Esta es una gran diferencia con las centrales eléctricas convencionales, que se pueden construir más o menos en cualquier lugar.

Por lo tanto, vincular nuevos proyectos renovables a la red eléctrica crea oportunidades de inversión para las empresas que operan el sistema de transmisión de electricidad a gran escala.

La mayor necesidad de líneas de transmisión crea una nueva necesidad de cables eléctricos y otros equipos eléctricos, lo que también beneficia a estos mercados. Para 2050, el mundo tendrá que duplicar la longitud de las líneas eléctricas y los transformadores globales para permitir el crecimiento de la energía renovable. Si no hacemos esto, los parques eólicos y solares permanecerán inactivos, incapaces de enviar su energía a la red.

Mientras tanto, el aumento de la demanda de electricidad en relación con otras fuentes de energía significará un mayor paso de carga diaria por las redes eléctricas. Muchas redes existentes deberán reemplazarse o actualizarse para poder hacer frente a esta carga más alta y evitar apagones frecuentes.

Y para garantizar que la nueva gran demanda de electricidad se pueda gestionar adecuadamente, toda la red de distribución de energía (el sistema local que conecta las líneas eléctricas a los hogares) debe actualizarse con tecnologías más potentes e inteligentes. Los departamentos responsables de estas redes podrán aprovecharlas. Pero también lo harán aquellas empresas que producen componentes eléctricos críticos (subestaciones, transformadores, etc.).

También será importante hacer que las redes sean lo más eficientes posible. En promedio, entre el cinco y el diez por ciento de toda la electricidad producida se pierde en la red debido a sistemas de distribución ineficientes. Esto necesita mejorarse.

3. Acumulación de energía

Así como la energía renovable no siempre se produce donde se necesita, tampoco siempre se produce cuando se necesita. Cuando el viento y el sol están al máximo, se pueden generar grandes cantidades de energía a bajo costo, pero ¿qué sucede cuando el sol no brilla y el viento no sopla?

Aquí es donde entra en juego la acumulación de energía. Las soluciones de almacenamiento pueden ayudar a administrar esta fuente de alimentación intermitente y garantizar que haya electricidad cuando se necesite. A medida que la necesidad de almacenamiento se vuelve más clara, surgen oportunidades para los operadores de baterías experimentados, así como para las empresas que diseñan y fabrican la creciente gama de productos de almacenamiento.

4. Infraestructura de transporte eléctrico

La necesidad de almacenamiento se vuelve clara cuando consideramos cómo la demanda de electricidad podría cambiar con la creciente popularidad de los vehículos eléctricos. La capacidad de cargar vehículos eléctricos, en casa o en la carretera, será cada vez más crucial. A medida que aumenta el número de vehículos eléctricos en la flota mundial, también debe aumentar el número de cargadores. Según la Comisión Europea, si la relación entre vehículos y puntos de recarga supera los 10, el consumidor medio empezará a desanimarse de comprar un vehículo eléctrico en primer lugar.

Las enormes oportunidades de ingresos potenciales de la fabricación, instalación y operación de puntos de recarga ya han atraído a varios actores diferentes, incluidas las empresas de servicios públicos, nuevas empresas e incluso las principales empresas de petróleo y gas.

Mark Lacey dirige las materias primas en Schroders, mientras que Alexander Monk y Felix Odey son analistas globales de energía renovable en la firma de inversión.

Schroders es socio del Net Zero Festival.

Haga clic aquí para obtener más información.

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